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¿EL REGIOMONTANO UNIVERSAL?
Alfonso Reyes o sobre la confusión de los atributos

En México pocas veces alguien se atreve, si lo dirige la sensatez, a calificar la vida o la obra de una persona nacida en este país, como universal. El adjetivo es ambiguo por sí mismo y en ocasiones, es muy fácil descubrir la fragilidad e impertinencia de su uso. Por esto lo mejor sería no utilizarlo más que en muy pocas ocasiones y para ser más precisos, sólo después de un análisis profundo acerca de las cualidades que se quieren determinar mediante este término.

Una parte importante de las inquietudes intelectuales de Alfonso Reyes se movieron entre lo que podríamos designar como los polos de lo universal y lo particular en la historia, la cultura y el ser de México y los mexicanos. Más aún, de Latinoamérica toda.
En este sentido, como lo han visto escritores y pensadores diversos, Alfonso Reyes identificó y acusó la falta de una intelectualidad filosófica en esta región del mundo e incluso dirigió parte de sus esfuerzos para solucionar este problema.

Lo importante fue, como sucede en la caso de la ciencia natural, que identificó el problema. No diremos aquí si la solución fue alcanzada por Alfonso Reyes o no, porque esto nos desviaría del propósito de este breve artículo. Para esto sugerimos la lectura de otros textos dedicados al tema.

Lo que nos interesa ahora es denunciar la falta de rigor filosófico que sucede cada vez con mayor frecuencia en relación al hombre de letras Alfonso Reyes. Esto se observa en la incursión o mejor dicho, en la invasión del periodismo en el ámbito de la cultura. Periodistas y escritores que buscan su espacio en los periódicos, escriben hoy sobre el “regiomontano universal”, al parecer con mucha convicción pero sin conciencia del craso error que cometen. Una intención muy lamentable se asoma hoy en día con claridad. Según declaraciones recientes se pretende llevar a cabo con el mencionado “regiomontano universal” un artículo de consumo como lo han hecho con la señora Kahlo. Sólo por esta intención se entiende que Alfonso Reyes haya dejado de ser el “mexicano universal” para descender al nivel del mero “regiomontano”. Así se substituye algo que tiene una mala probabilidad de venta como lo es el término mexicano, ambiguo en su valor y difícil de definir y se le da a otro término, “regiomontano”, un valor cultural que no posee por sí mismo, pero que bajo el nombre y la obra de un mexicano sobresaliente, se convierte en vector de propaganda fácil para obtener ganancias a la vez comerciales y ante todo políticas, éstas últimas a través del empleo de connotaciones implícitas comunitaristas y de mala ley, con todo lo que este etnocentrista vocablo conlleva de separatismo, de tribal y de tiránico, en su naturaleza por esencia anticosmopolita pero también, y es esto lo que más nos preocupa, antinacional.

Seamos inteligentes al menos una vez en nuestra vida. Un gran hombre y una gran obra, superan el localismo y en esto se acercan a lo universal. Al hablar de Alfonso Reyes, para los que leemos con detenimiento su obra, lo mismo da que haya nacido en Mérida, en Tijuana o en Buenos Aires. Él identificó el problema que hemos mencionado anteriormente, y por éste simple pero muy importante hecho, merece nuestro reconocimiento. Por desgracia, o porque la naturaleza así lo determina para no caer en falsos pesimismos, son pocos los verdaderos filósofos así como los auténticos artistas. Esperemos que los periodistas y los escritores de periódico no escriban más sobre lo que por naturaleza ignoran, al menos serían sensatos como muchos otros mexicanos.
El problema que Alfonso Reyes denunció no ha encontrado todavía solución para nosotros y parece que podría agravarse esta enfermedad; así lo confirma la experiencia.

Ulises S. Segura/Mare Nostrum

Ciudad de México, 23 de septiembre de 2007.

 

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Jornadas Alfonsinas, México.