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México,
D. F., a 4 de Octubre de 2007.
Estimados
miembros del presidium
de esta ceremonia de inauguración
de las IV Jornadas
Alfonsinas; autoridades
de la Universidad Iberoamericana,
directores de las Jornadas
Alfonsinas, conferencistas,
ponentes, alumnos, público
asistente, muy amigos
todos:
Quiero
agradecer infinitamente
el risueño gesto
con que nos acoge hoy
la Universidad Iberoamericana.
Sé del interés,
solicitud y amabilidad
con que han respondido
a nuestra convocatoria
y debo decir sinceramente
que me llena de orgullo.
Es un hermoso detalle
para con la memoria de
mi abuelito que se unan
a este esfuerzo común
de la promoción
de su vida y obra. Mil
gracias. |
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Hoy
-ya señalé- nos
une una inquietud, las IV Jornadas
Alfonsinas, actividad anual
dedicada a la promoción
y difusión de la vida
y obra de Alfonso Reyes que
en este año se ocuparán
en particular de un género
literario por lo demás
controvertido: la literatura
epistolar. Dicho lo cual no
puedo menos que alegrarme y
celebrar un acontecimiento de
tal honor para con mi Alfonso.
Por
suerte y gracias al trabajo
de la organización de
las Jornadas esta inquietud
ha crecido año tras año.
Hoy me congratulo de agradecer
también a CONACULTA-INBA
que a través de la Capilla
Alfonsina (bajo mi dirección)
apoya las Jornadas. Extiendo
mi agradecimiento a la Secretaría
de Relaciones Exteriores que
a través del Instituto
Matías Romero se une
también a esta honorable
actividad, a la Universidad
Nacional Autónoma de
México, al Colegio Nacional
y, finalmente, al Instituto
Napoleónico México-Francia
y al Círculo
Literario Mare Nostrum,
que han logrado reunir, por
encima de los intereses particulares,
a todas estas instituciones
en pro de este noble objetivo
común.
La
labor que hoy se conmemora y
celebra es la de aquella persona
que de su vida hizo una obra,
y de su obra, la vida... tal
circunstancia es la que le ha
otorgado el título de
“El
Mexicano Universal”.
Muchas
gracias por su amable atención. |